martes, 17 de agosto de 2010

TRATAMIENTO DE MATERIALES PELIGROSOS E INFECCIOSOS

El envío internacional de desechos tóxicos especialmente, desde los países industrializados a las naciones en desarrollo, para eliminación representa una amenaza, no solamente para el medio ambiente de los países receptores, sino también para los océanos del mundo y la salud de la comunidad global.




El peligro se agrava, porque los productores de los desechos tóxicos encuentran que es más barato y fácil exportar estos productos, que cumplir con los reglamentos nacionales que controlan su manejo y eliminación. Más allá del riesgo de accidentes durante el transporte, existe un peligro cada vez más grave en la práctica de enviar los desperdicios tóxicos a las naciones en desarrollo, con sus limitaciones financieras, porque no pueden manejar con seguridad, los desechos que se generan o se almacenen dentro de sus fronteras.



No es responsable, desde el punto de vista ambiental, ubicar una operación industrial que produce desechos peligrosos, en un sitio donde no existe ningún medio efectivo para su eliminación. En el caso extremo, esto significa que ciertos sub sectores industriales, posiblemente, no sean adecuados para ciertas regiones. A menudo, el problema es institucional, y el sitio podría ser aceptable, condicionalmente, si el desarrollo propuesto fuera acompañado por un compromiso gubernamental para planificar y proporcionar transporte, tratamiento y eliminación de los desechos tóxicos.



Si el compromiso fundamental está en asegurar el desarrollo sustentable, el desarrollo a largo plazo, y en el manejo efectivo de los recursos naturales y humanos. En vista del creciente peligro para el medio ambiente, que representan los envíos internacionales no reglamentados de desperdicios tóxicos, y a la luz de sus propias preocupaciones fundamentales por la protección ambiental de los países en desarrollo, el manejo, envío y eliminación de los desechos tóxicos o peligrosos debería estar regido por las siguientes normas:



No se debe arriesgar los océanos, ni ningún país en desarrollo, debido a la descarga, transbordo, o eliminación de desechos tóxicos o peligrosos que se producen en un país y se transportan a otro.

Se deberá prohibir estricta y completamente las descargas al océano. Si se utiliza el envío internacional de los desperdicios tóxicos, esto deberá efectuarse solamente con el consentimiento informado y previo de las autoridades gubernamentales competentes; y después de la certificación aceptable de que el modo de transporte utilizado cumpla con los convenios y normas internacionales, y que el envío vaya a pasar por instalaciones seguras hasta llegar a los sitios de almacenamiento y eliminación que sean apropiados y ambientalmente solventes, y manejados por operadores experimentados, responsables y certificados, y bajo garantías adecuadas de monitoreo.

Estos temas de importancia internacional requieren una respuesta decidida y cooperativa. Varias instituciones de caracter multilateral como son: el Banco Mundial, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la Organización de Unidad Africana (OUA), han declarado abiertamente su preocupación con el tema, y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha hecho esfuerzos, a nivel internacional, a fin de establecer los arreglos de gobierno a gobierno para prohibir o controlar la eliminación de los desechos tóxicos y/o peligrosos. Es necesaria la cooperación de toda la comunidad internacional y los gobiernos nacionales en el desarrollo de normas y códigos de practica claros que aseguren que el manejo de los desechos peligrosos sea ambientalmente solvente.



Dentro del marco de las políticas y operaciones crediticias del Banco Mundial, no se financia ningún proyecto, en ningún país prestatario, que incluya la eliminación de desechos peligrosos o tóxicos de otro país; tampoco se financia el envío de desechos peligrosos o tóxicos a ningún país en desarrollo para eliminación. El Banco Mundial aprueba, firmemente, los esfuerzos nacionales e internacionales por desarrollar normas y códigos ambientales que sean apropiados para el transporte, transferencia, almacenamiento y eliminación seguros de los desperdicios peligrosos o tóxicos, y continuar apoyando los esfuerzos de los países prestatarios, orientados a la construcción o fortalecimiento de sus propias instalaciones domésticas para el manejo efectivo de los desechos mediante el reciclaje, recuperación, reprocesamiento y eliminación segura.

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